Aún nos falta un largo camino, pero juntas llegaremos. Estamos de pie

Por: Ariana José Sierra Rodriguez

Está es la historia de Farah Guillen.  Mi hija es un bebé en un millón totalmente. Farah es la menor de dos hermanos, mi hijo mayor tiene 14 años y Farah tiene 4 meses (es una gran diferencia entre ambos, lo sé), Farah fue muy esperada, aunque tenía muchas dudas y miedos por “volver a empezar”. Al inicio mi embarazo estaba bien, sin embargo a las 7 semanas mi Doctora encontró que la bolsa y el feto eran del mismo tamaño y que tenia el 50% de posibilidad de perder el embarazo, sin embargo en la siguiente visita la bolsa había crecido un poco, los meses siguientes  transcurrieron muy bien, aunque con unas náuseas espantosas.  Me informan que mi bebe era una niña y yo fui muy feliz, porque soñaba con una niña. En la revisión de los seis meses mi ginecíloga encontró que el riñón izquierdo de mi bebé presentaba dilatación al igual que el ureter, me decían que había una masa que impedía el paso de la orina y me llené de mucho miedo.

Comenzaron las preguntas: ¿qué se puede hacer? ¿yo tengo la culpa? ¿qué hice mal?  Vivo en Honduras porque lo que la medicina no está tan avanzada, a medida me aumentaron las visitas al ginecólogo la dilatación del riñón ya no era solo de uno, sino de ambos riñones, mi hija tenía hidronefrosis y aunque soy psicóloga nada me preparó para todo lo que venía.

Los médicos me daban tres posibles diagnósticos: ureterocele, megavejiga o cloaca, busqué toda la información en internet y todos decían tener tratamiento, de la que no encontré mucha información fue de la cloaca, y pensé: “si no hay información es porque no es común… no creo que sea eso”.

Adelantaron mi parto y sacaron a mi bebé a los 8 meses, debido a que los riñones estaban afectados, cuando  mi bebé nació, no la pude ni ver pues  se la llevaron inmediatamente.  A las dos horas apareció un médico y me dijo: Ariana necesitamos su autorización para operar a la bebé… en ese momento solo pude decir: “¿en donde firmó?”, sin embargo desconocía qué tenía mi bebé o de qué la iban a operar,  así que cuando me llevaron a mi cuarto mi esposo me dijo: “la bebe tiene cloaca”. Fue espantoso escuchar eso, porque el diagnóstico no es bueno.

Al segundo día de nacida le hicieron una colostomia y una uterestomia 😱 dejando una sonda en su utero, ya que cuando una bebe nace con cloaca solo cuentan con un orificio de salida para pipi, popo y utero…

Mi hija quedó internada por 10 días, en donde no tuve descanso para recuperarme de la cesárea, ya que sólo podíamos verla por 20 minutos cada dia, así que  iba al hospital en cada turno de visita. No había dolor, ni queja ni nada: mi hija me necesitaba.

Gracias a Dios mi bebé estuvo muy bien por lo que el hospital me entrenó para el cuidado de la colostomía. En teoría me explicaron todo, sin embargo realmente quien me enseñó fue Youtube.  Fueron momentos de mucho miedo, sudaba y aún sudo horrores al limpiar y cambiar las placas de colostomia, pero eso no ha sido lo peor. Al dar de alta a mi bebé, jamás se me informó que también padecía de los riñones, por lo que era ignorante del tema.

El cuidado de un bebé normal es difícil, pero el cuidado de un bebé con problemas de salud es mil veces más difícil. Cuando mi hija tenía dos meses tuvo una sepsis, por una bacteria en la sangre, presentaba acidísis y un sin fin de diagnósticos más y de verdad pensé y sentí que iba a perderla.  Estuvimos internadas en el hospital y puedo asegurar que ahí vi la mano de Dios: mi hija venció todo mal pronóstico y estamos en pie. Esperamos próximamente la anoplastia y  aún nos falta un largo camino, pero juntas llegaremos hasta donde Dios así lo permita.

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