Nada nunca te prepara, aunque te prepares

Nada te prepara, aunque te prepares

Por: Veronica Silva

Nadie me preparó para ver a mi bebé por primera vez.

Y es que una puede decir y esperar a que las cosas sucedan de algún modo, incluso nos preparamos para ello, por alguna razón nos sentimos con ese poder, pero no contemplamos que cosas puedan ser diferentes.

Y es que toda mamá espera conocer a su bebé el día de su nacimiento, pero nadie nos dice que tal vez no sea así. Lo damos por hecho. Y es que en el embarazo te preparas para todo lo que crees necesario;  escoger la cuna, comprar ropa imaginando como se le verá puesta, si será parto natural o cesárea -como si fuera esta nuestra decisión-, sin pensar que tal vez, toda esa ropa que con calma compraste le quede en extremo grande.

Lo que se suponía sería el día más feliz se torno de pronto en el más angustiante de mi vida, con 30 semanas de gestacion (10 semanas menos de las esperadas) mi bebé se quedó  sin líquido y yo con diagnóstico de preclamcia. Y así sin más, pase de la tranquilidad al terror de escuchar lo que podía pasar.

Después de una cesárea de emergencia, donde lo único que me decían los doctores era que los dos corríamos peligro y habría que esperar: “ya nació pero hay que esperar, está muy chiquito” ni siquiera me permitieron verlo, se lo llevaron muy rápido.

Nadie me advirtió del impacto que representaba ver a un bebé de tan solo 1.610kg. y 39 cm

Me hubiera encantado que alguien lo hubiera hecho, por las complicaciones estuve internada, así que pude conocer a mi hijo después de 5 días de nacido. Verlo por primera vez, conectado a tantos cables, dentro de una incubadora que resaltaba la fragilidad de su cuerpo y la fortaleza de su alma. Sentí tanto amor por él, pero también tanto miedo e impotencia.

Me hubiera gustado que alguien me dijera en su momento, que él estaba librando una gran lucha. Día a día, por subir cada gramo, por respirar, por comer…por vivir!!!  Tal vez sabiendo esto me hubiera armado de valor y no me hubiera quebrado al momento de verlo por primera vez, tal vez no hubiera llorado cada noche en el hospital por no tenerlo en mis brazos, por esperar tanto para verlo, por sentirme culpable de su condicion, por tratar de entender porque le pasaba eso, porque siendo un bebé tenía que pasar por eso y no sólo él, ver a tantos bebés en esa sala, cada uno librando su propia batalla.

Él me necesitaba más fuerte que nunca y a mi el miedo y la culpa me paralizó los primeros días. Pero bien dicen el hubiera no existe y sólo queda compartir mi experiencia. Si pudiera darle un consejo a mi yo del pasado si duda sería; no sabes lo que va a pasar mañana, nadie lo sabe…disfruta a tu hijo día a día, cántale, habla con él. El poco o mucho tiempo que te permitan verlo, hazle saber cuánto lo amas.

Después 17 días internado, lo dieron de alta, pesando 1.800 kg a la fecha es un niño sano de 3 años que ha superado toda complicación por ser prematuro.

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