Se vale llorar, se vale enojarse, se vale angustiarse, pero nunca pero nunca rendirse

Por: Carlos Balderas

Amar sin límites.

María es una persona que mi esposa Liliana y yo esperamos desde que descubrimos que ella y yo estaríamos siempre juntos. Incluso tenía nombre 3 años antes de nacer.

Nació llena de amor y rodeada de personas que la han amado toda su vida. A los meses de nacida nos percatamos de una forma un poco singular de su cabeza. Fuimos con algunos especialistas y dijeron que no era nada y no nos preocupemos. Hasta que a sus 18 meses de vida, enfermó del estómago y coincidimos con un pediatra que nos hizo la siguiente pregunta que cambió nuestras vidas ¿Quién es su neurocirujano? Mi esposa y yo sorprendidos dijimos que no teníamos. Inmediatamente y con una fortaleza nos explicó lo que probablemente María estaba sufriendo un mal congénito llamado escafocefalia sagital y que necesitaba la lleváramos con un especialista para que la pudiera diagnosticar.

La primer cita en Médica Sur para una familia que apenas llevaba un año fuera de su ciudad es aterrador, pero ahí conocimos a un ángel el neurocirujano pediatra Luis Felipe Gordillo, una eminencia en su campo a nivel internacional. Nos explicó la enfermedad que en términos normales significa que los huesos del cráneo se fusionan y deforman toda la estructura de su cabeza y cara; lo más grave era la compresión a la cual se estaba sometiendo su cerebro.

Nos dijo lo que un padre no desea escuchar nunca: “tenemos que entrar a crujía lo antes posible para abrir el cráneo, modificar su frente y su cara”. El regreso a casa fue devastador. Siguió un peregrinar de estudios, especialistas, seguros médicos etc. El día de la cirugía llegó y escuche las palabras más difíciles que alguien te puede decir: “Despídete de tu hija”. Sabía las probabilidades, pero hasta que no te enfrentas a entregarla en un quirófano no dimensionas el vacío que eso significa.

8 horas de cirugía con 5 grandes especialistas y 4 días de terapia intensiva le dieron a María la posibilidad de vivir y ser una persona plena sin secuelas más que las físicas (tiene una nariz no tan funcional, una mandíbula que necesita tratamiento y algunas cosas más). Su cerebro funciona un pelín diferente y le generó habilidades de memoria y matemáticas increíbles..

Les escribo todo esto para darles esperanza y apoyo en que las cosas por más duras y extremadamente difíciles de comprender existe una luz al final.

Hoy después de 9 años de pasar por esto, mi hija estuvo en su primer competencia de gimnasia olímpica es alguien a quien le quitaron el 20% de su cráneo, y es medalla de excelencia por 6 años consecutivos en su escuela.

Papás no están solos, se vale llorar, se vale enojarse, se vale angustiarse. Pero nunca pero nunca rendirse, ustedes son especiales porque a ustedes los eligió su hijo para ser sus padres y su hijo sabía a que venía al mundo y en la forma en que lo va a hacer… Y entre millones de padres los escogió a ustedes! Abracen a sus peques! Todo va a estar bien! No necesariamente como la mayoría conciben la realidad pero sí en la realidad del corazón de su hijo.

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